Ni sí, ni no. Depende

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Sobre el plan del Gobierno para vigilar las informaciones a fin de evitar la desinformación que llega a través de bulos o exageraciones tiene dividido al personal y es motivo de estudio para los juristas. El que esto firma hoy por hoy no está a favor ni en contra pues el verdadero meollo del asunto es quien y como se controla las “fake news” que inundan las redes y se cuelan a veces en los medios tradicionales de comunicación. Pero sobre todo, como pasa en este doliente país es de nuevo,  una nueva arma de confusión masiva que tiene detrás una larga historia.  

Con Fraga y reforzando la censura franquista había un organismo de “Ética Periodística” dependiendo d Ministerio de Información y Turismo. Y, ya en tiempos de la democracia, el PP con Rajoy de jefe del ejecutivo  lo intentó provocando el revuelo del POE que, ahora, lo quiere poner en marcha –con otros nombres– y es el PP quien preside la agitación sobre un asunto que ellos habían inventado.  Qué tropa, verdad…? Lo que valía para unos ayer es malo hoy. 

Es cierto y verdad que las redes sociales, y muchas veces con total inmunidad y oscurantismo, se convirtieron en un aquelarre difícil de parar. También es cierto que en los medios tradicionales –prensa, radio, televisión– existen el derecho de réplica y rectificación, aun cuando reconozcamos que la ventaja es siempre del medio lo que obliga a muchos a pasar los juzgados. Hay casos, por vergüenza ajena no daremos nombres, de periodistas condenados a indemnizar a sus víctimas por proclamar mentiras. Por tanto es necesario regular un plan que no es un invento de este o aquel gobierno,  pues el tema por su envergadura ya está sobre la mesa del parlamento europeo.  

Y mientras, a un servidor de ustedes, se le ocurre un plan: que sean las organizaciones profesionales de los periodistas (la Federación Española de Periodistas y el Colegio Oficial de Periodistas) los que vigilen el cumplimiento deontológico que nos exige la profesión y arbitren las fórmulas para reprender a quienes no las cumplan. 

Pero por favor que nadie olvide que una de las misiones del periodista es contar lo que muchos no quieren que se sepa, y que el llamado cuarto poder ¡anda ya!, se ejerce por decisión de los ciudadanos que, entre otras cosas, pueden elegir su periódico, radio o televisión. Así que ni a favor ni en contra de la vigilancia sobre las falsas noticias pues depende de cómo se haga.  

Ni sí, ni no. Depende