Una forma amorosa de hacer justicia

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Un hombre, dejémoslo en el señor X, se casó con la señora Y. Pasado un tiempo se divorciaron, pero entre la boda y la separación tuvieron una hija. El señor X pagaba una pensión mensual de 200 euros, que el juez elevó a 450 pues la señora Y alegó que a su exmarido le habían subido el sueldo. El magistrado también redujo los días de visita a su hija, porque él la dejaba con los abuelos y no le hacía ni caso. Como el motivo de ambas decisiones era falso, el señor X se mosqueó y contrató a un detective para que siguiese al juez. Resultó que su exmujer y el juez estaban liados. Suena a cuento, pero ocurrió en Ávila. Como para tirarse de la muralla.

Una forma amorosa de hacer justicia