El primer paso en falso

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ESTAR alojado en el corredor de la muerte no es agradable; y menos cuando son tus amigos, o al menos lo que lo parecían, quienes te han llevado hasta allí. El exjuez y virtuoso de la gaita y la zanfoña Luís Villares podría explicar muy bien lo que siente uno cuando está en capilla. Si fuese por la “aristocracia política” ya estaría embutido en un mono naranja y con las manos y los pies sujetos con unos grilletes. Pro el textil enxebre aún no ha tenido que producir ese uniforme laranxa y, desde luego, no por falta de ganas del coruñés que gobierna en Santiago, Martiño “2.0” Noriega, cabeza visible –aunque cubierta con una pucha– de la conjura contra el voceiro de En Marea, originariamente un espacio multicultural hispano-galaico y ahora sabe Dios qué. Sin embargo, en la última reunión que organizó para cerrar el círculo pinchó en hueso –Galicia, Mellor sen Touradas–. La cúpula del partido instrumental lo mandó a tomar viento. Uy, uy, uy, que se empieza recibiendo un “no” y... la cosa puede acabar muy mal.

El primer paso en falso