Un robot que se ganó el derecho a disfrutar del relax en el balneario

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UN jornada laboral de diez horas es casi un principio de esclavitud, aunque sea un robot el que desempeña el trabajo, y más si se realiza en el municipio de Mondariz. El aparato renovó en ese tiempo cuarenta metros de la tubería de saneamiento del municipio, de la que se filtraban aguas fecales, sin que fuese necesario perforar el suelo. Salvo que cuestiones tecnológicas le impidiesen disfrutar de un relajante baño termal, el robot se habría ganado una invitación para gozar de los placeres que ofrece el concello vecino, Mondariz-Balneario.

Un robot que se ganó el derecho a disfrutar del relax en el balneario