“Que se pudra en la cárcel”

Tarde o temprano esto tenía que suceder. Cuando se juega con fuego, lo normal es que uno se acabe quemando. Este es el caso de Gerardo Díaz Ferrán, expresidente de la CEOE, al que sus fechorías le han llevado a la cárcel. Pero pocos hicieron caso de lo que se cocía en los entresijos de la CEOE. Y los que lo sabían, no han abierto la boca. Solo se preocupaban de conservar su puesto y su sueldo.

Quien estaba al loro de lo que estaba sucediendo era Marta García Sueiras. Está rebotada y muy indignada. De las más veteranas en la compañía, era la directora de la agencia de Viajes Marsans en la coruñesa calle de Juan Flórez. Su oficina fue la primera que desahuciaron. Marta estuvo 18 años en esa empresa. Desde entonces, ya nunca volvió a ser la misma. Los proveedores dejaron de respaldar a la compañía y los empleados pasaron de vender sueños y vacaciones a manifestarse pidiendo explicaciones.

Lo que le supera es cómo se han tardado dos años en descubrir a este “vividor” y su banda. “Hasta los gánsters tienen más sensibilidad” destaca la exempleada de Marsans, a quien se le adeudan 36.000 euros. Marta no se reprime lo más mínimo cada vez que le nombro a su exjefe: “¡Ojalá se pudra en la cárcel!”. Y añade que todavía no se cree que esté entre rejas. “Nos dolía la boca de decir que este hombre mentía. A pesar de no tener recursos ni medios, todos sabíamos que tenía un apartamento en Nueva York (ahora se sabe que son dos), un Rolls Royce y una yate. Pero todos miraban para otro lado. Nadie nos hizo caso”, comenta dolida.

Sobre la recuperación de la deuda, Marta sospecha que “esto va para largo” argumentando que aquí, en España, con toda la corrupción que está saliendo a escena, existen muchas leyes pero muy poca justicia. Sin embargo, se aferra al dicho popular de que “cuando hay esperanza, hay venganza”. Insiste en que “estos granujas cuanto más tienen, más se les perdona”. Tampoco entiende cómo Hacienda le ha devuelto en el IRPF de 2010 dos mil euros. “Es una vergüenza. ¡Es que estamos vendidos! Aquí se le ha ido la pinza a todo el mundo”. A Marta le quedan en la recámara más balas: Del Cabo, su hijo, Air Comet, Mario Conde… Otro día será.

“Que se pudra en la cárcel”

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