HIPOCRESÍA GORDA
Mientras oí a Rajoy en el debate político sobre la regeneración esa me dieron ganas de vomitar. No le queda otra que hablar de ello, pero me da tanta confianza como el arrepentimiento del ladrón al ser juzgado, al que asoman las joyas robadas por un bolsillo, mientras dice al juez que está arrepentido y las mete para dentro.
Claro que hay otros chorizos más, pero veinte años de financiación ilegal es todo un récord, y los casos concretos de corrupción nacional en su partido también.
Oír a sus barones más significados decir que “hay que defender a los políticos honestos, porque es defender la democracia” no es de recibo. Rajoy debe depurar todos sus corruptos, materia de depuradora, luego largarse con viento fresco, y dejar airear las instituciones que enmerdaron él y sus corruptos, comenzando por el Gobierno. Y eso sin hablar de su política. Luego ya nos encargaremos de elegir a gente honrada, si podemos.
