PERPLEJIDADES

|

Están mejor calladitos, pero se “vienen arriba”, que diría el otro, y usan el “y tú más” como si eso fuera una disculpa cuando es, ciertamente, la ratificación de la podredumbre que nos rodea.

Y es que cuando uno de los portavoces del PP –Floriano, creo que se llama– pide sangre para los del caso “Ideas” y niega la posibilidad (yo tampoco me lo creo) de que el marido y director de la fundación socialista no conociera todos los pasos de su exesposa la articulista mejor pagada del mundo, no se acuerda de que la actual ministra de Sanidad, Ana Mato, dijo no saber que su marido –inculpado en el caso Gürtel– tenía un Porsche en el garaje de la casa donde ambos vivían.

Cuando Rubalcaba pide explicaciones (al igual que miles de ciudadanos) al PP y a Gallardón por los indultos, no puede olvidar que su partido, estando en el Gobierno, hizo lo mismo.

Y cuando se quejan los populares de que la justicia se ensaña con los suyos, que son presuntos, no quieren recordar que, por ejemplo, Bárcenas, inculpado en el grave caso de corrupción que salpica al partido y altos cargos del PP, está inculpado después de registrarse unas conversaciones con el cabecilla de la trama que asegura haberle llevado a “Luis B., el cabrón” millones…

No está ahí, porque pasaba por casualidad, sino por su cargo, rango político –senador– y su apabullante fortuna (de 80 millones de las antiguas pesetas a más de tres millones en Suiza) que ni declaró ni, por tanto, pagó por ella…

Y esto viene de lejos. De enero de 2012 (buscar en internet Vozpopuli), donde Fraga pone a parir al entonces tesorero mientras el PP guardaba un cauteloso silencio. Allí se cuenta, también, que Luis Fraga, exsenador y sobrino de Manuel Fraga, figura en la ficha bancaria que tiene Bárcenas en Suiza junto, ay, otros dos nombres muy importantes. Uno un político en activo con grandes responsabilidades y otro un “potente” empresario. Insisto esto figura en internet, con nombres y apellidos.

Esta parte se encuentra, también en internet, “pinchando Luis Fraga ex senador de Cuenca. Y también te dejan perplejo las declaraciones y decisiones de nuestros políticos más cercanos que, por ejemplo, repiten el mismo cuento (“son opiniones”) cuando el Consello de Contas les pide responsabilidades y les saca los colores.

Los ciudadanos están hartos, cabreados y perplejos. Y ellos, contentos y a lo suyo… que, ay, no es lo nuestro.

PERPLEJIDADES