Lo que creen que es el teletrabajo

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cuando los políticos responsables de tomar la decisión de que cierren colegios, universidades y cualquier otro tipo de centro educativo se reunieron para cambiar el día a día de millones de ciudadanos, en su cabeza quizá las escenas de los padres trabajando desde casa con sus hijos como compañeros de oficina eran algo así como: “Hijo, no me molestes, que tengo que trabajar”. “Por supuesto, padre, disculpe la interrupción; voy a aprovechar estos días sin cole para limpiar las ventanas y sacar brillo a la cubertería”. Y allí se iría el niño de cuatro años, paño en mano. La realidad, de la que ya se sabe que una vez que se accede a un cargo público de cierta relevancia uno se va alejando de forma exponencial, es que los niños se aburren, lloran, reclaman atención, necesitan que les limpien cuando se manchan, que les den de comer y, en resumen, que los atiendan. Y, sorpresa, señores políticos, en la mayoría de las casas no hay mucamas.

Lo que creen que es el teletrabajo