SEÚL

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Clónica desde Seúl: selvicio ulgente. Pues pol allí andaba Maliano, defendiendo la política almamentística atómica de España, en pleno cumpleaños, cuando se encontló con el Oabama: —Felicidades Maliano, ¿qué tal estás?, dijo el yanqui. —Puess muy bien, glaciass –le dijo el tío–; palece que te veo máss moleno que antes. —Po sí, dijo el Obama, es pol el asunto de los cohetes y esas cosas, ya sabes. Sin embalgo tú si estás más pálido. —Ssi chico, contestó Maliano, ess pol el assumto Andalussí y Asstulianí, polque me ssalió la bula capada. —Pos nada chico, date una vuelta pol Washington a velme, y si te van mal las cosas, puedo oflecelte una plaza de becalio, que son muy socolidas y apleciadas pol allí, en el Congleso, y también en el salón Oval.

Y es que, a Maliano, hasta las gallinas le salen castas: sube el desempleo camino de los seis millones, le cascan una huelga genelal, el consumo baja y con él la lecaudación, los inglesos y, los objetivos de lebajal el déficit, se van a il a la mielda (como ya dijimos aquí hace tiempo), y con tanto follón, a la Melkel se le va a letilal la legla.

Además, el cabo fulliel de la CEOE quiele legulal el delecho de huelga, y luego plospectalnos como a gallinas –en plan ulólogo– pala vel si tenemos huevo.

Así no hay quien pueda aguantal sin hacel otla huelga genelal, después de esta. Si yo fuela Maliano, pensalía en aceptal la ofelta de Obama (de tapadillo, pol si acaso), y plepalal el culículo.

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