Papel higiénico y armas de fuego

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Estados Unidos no fue distinto al resto del mundo. En la primera semana, cuando se produjeron los primeros casos de infectados, en sus supermercados también se acabó el papel higiénico (algún día habrá un estudio que explique esta extraña relación entre el temor y las ansias por acumular  papel higiénico). Sin embargo, una vez superado ese momento, los norteamericanos se han lanzado como locos a comprar pistolas y todo tipo de armas de fuego. Una medida que, además, ha sido favorecida por la administración Trump, que ha otorgado a los vendedores de estas tiendas el estatus de trabajadores esenciales, igualándolos a los médicos o los farmacéuticos. Vamos, que los que no se cargue el virus lo harán los pistoleros.

Papel higiénico y armas de fuego