Un premio para la vendedora del año

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LA coruñesa por consanguinidad –su padre y su abuelo lo eran– Cristina “Supertatoo” Cifuentes lleva poco más de un mes en París –¡ojo!, en la sección de perfumería de las galerías Lafayette–, porque allí ha pillado un chollazo. Se dedicará a la organización de eventos, o sea, fiestas y jolgorrios, a través de la empresa de una amiga íntima. Pero igual el puesto le dura dos días y da el salto a la jefatura de Amazon en Europa, pues la crema que arruinó su carrera política es la más vendida de la plataforma de distribución. A lo mejor hasta la propia empresa de cosméticos la nombra vendedora del año.

Un premio para la vendedora del año