ENVIDIAS Y COMPLEJOS

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Vuelven los de la ceja. Con distintos nombres pero similares objetivos destructivos. La Ley de la Memez Histérica del nefasto Zapatero adquiere virulencia para cambiar-una vez más-el callejero de nuestras ciudades como si no hubiese cosas que hacer... 
Algún juez casposo y estrella solicitará también la partida de defunción del héroe Viriato para indagar quién lo asesinó. Asimismo lao Cortes Españolas intentarán aprobar un reglamento que ratifique el antagonismo nacional a la manera que Anibal  juró odio eterno a los romanos. Sucede que bajo tan simplistas planteamientos subyacen enigmas más profundos. Garzón desenterrando a media Espata-reconociendo toda la justicia de los deudos por encontrar a sus ascendientes que, por otra parte, ya estaba reconocida-, decir que la nación es un concepto discutible, romper el territorio al amparo de una ley electoral arbitraria y, especialmente, la envidia como pecado patrio donde todos nos reflejamos.
Porque lo paradójico es que aquí se castigan las víctimas y ensalzan los verdugos.  Recordemos en La Coruña el fusilamiento de Juan Canalejo en Paracuellos por el Gobierno sin juicio ni nada parecido y la ignomia presente de borrar su nombre al hospital y a la calle; y si alcanzamos Galicia, el asesinato de José Calvo Sotelo en un cementerio, como eficacia purgadora de los sicarios de la Repdblice -filocomunista.
Una envidia puñetera y tiñosa. Acomplejada por sus fracasos. Primero perder la guerra incivil, después sufrir la dictadura de Franco cuarenta años, y que muriese en la cama con opositores de cartón. A la sazón aquellos tipos acomplejados quieren borrar los hechos y escribirlos de nuevo ganando el partido-vía decreto ley-en los despachos. 
El odio esmal compañero de viaje, cual acreditan tantas parti ocracias tras el poder.“El odio-sentencia Baudelaire-es un borracho en el fondo de una taberna,/ que constantemente renueva su sed con la bebida”.
 

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