El terrorismo medioambiental

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TINO Fernández prometió recuperar el Deportivo femenino y cumplió su palabra. El equipo compite en Segunda División y pretende ascender a base de golear a sus rivales, pero si algún momento necesita un defensa central podría pensar en María García, biotopo pata negra, especialista en despejar todos los balones que se acercan a la Concejalía de Medio Ambiente. Para entrenarse no tiene ningún problema–ni ella ni ningún coruñés–, pues hay tanta porquería espallada por las calles que es muy difícil contenerse y no andar a puntapié limpio cuando uno pasea por la ciudad. Ella, que primero reconoció que las calles estaban más sucias que nunca, después denunció una conjura de los medios de comunicación para manchar su patena. Pero ahora ha ido un poco más allá y ha acusado a los ciudadanos de provocar pérdidas millonarias al Ayuntamiento con su terrorismo medioambiental, ya que no solo una mínima parte separa la basura... Tino, fíchala, por favor. Seguro que convertía Abegondo en un auténtico jardín botánico y a lo mejor la Marea, nasía pa’ganá, hasta arreglaba las (des)cubiertas de Riazor.

El terrorismo medioambiental