Ciudad Alta, ejemplo a seguir

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Los barrios coruñeses, ante la pasividad de loss regidores municipales, han decidido tomar las calles para hacer frente a un mal efecto visual endémico y que ve en demérito de la ciudad . Por ello los residentes en el barrio histórico de la Ciudad Alta se han movilizado y por su cuenta han iniciado la batalla contra las pintadas que ensucian paredes, fachadas, escaparates y demás espacios que son de dominio público, ante la inacción de la autoridad municipal.
El Ayuntamiento, por su parte, solo en una nota de prensa, dice que borrará las de los edificios con valor patrimonial. Por supuesto que hay numerosos en dicho escalafón y no se ve que el Consistorio se preocupe en ello, incluidas las estatuas instaladas en toda la ciudad, que muestran el mayor abandono que se recuerda, en atención a aquellos próceres que tanto han hecho por el desarrollo de La Coruña.
Lo que sí es cierto es que cuando las pintadas hacen referencia explícita a la Marea, son eliminadas con suma rapidez, hayan sido hechas en una pared con definición patrimonial, como de propiedad privada, sirva como ejemplo lo limpio que quedaron las que afeaban al grupo municipal.
Ahora bien, hay que preguntarse si el Ayuntamiento se hará cargo de alguna forma de las pintadas que sufran los particulares, dado que tanto interés tiene una parte como la otra. No se puede diferenciar entre un particular y otro que no lo sea; el daño es igual para ambos. El feísmo deprime a los habitantes, pero también a los forasteros, que observan incrédulos una ciudad en continuado abandono. No pueden los ciudadanos hacer un papel que es propio de la administración municipal, como el velar para que las ordenanzas se respeten y cumplan de principio a fin. Aunque desde hace mucho tiempo se observa una total relajación por parte de nuestros regidores a la hora de aplicar la ley.
De modo que el ejemplo iniciado por los vecinos del casco histórico tiene que sentar la base de un ejemplo modélico a seguir y limpiar la ciudad del mal gusto de los pinta fachadas. Da lo mismo el barrio que se elija, lo cierto es que este desmán se ha ido de las manos al Ayuntamiento y ahora no sabe por dónde empezar. Mientras que los vecinos hacen las veces de limpiadores, si la cosa no mejora y continúan las pintadas pronto a los vecinos se les agotará la paciencia y podrán formar cuadrillas nocturnas en la lucha contra aquellos que están empeñados en ensuciar la ciudad, lo que puede dar lugar a incidentes. Cuando este problema se atajaría actuando con firmeza y haciendo el uso de la ley.
Los ediles tienen la obligación de ponerse al tajo, que el tiempo corre en su contra y el hartazgo ciudadano comienza a ser grande, sobre todo cuando los ciudadanos se dedican a borrar las pintadas de otros, cosa que el Ayuntamiento no hace, pese a ser una obligación suya; mientras que la del vecino es un derecho el que se respete su propiedad.

Ciudad Alta, ejemplo a seguir