Anova golpea con su ortodoxia del siglo XIX a En Marea

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Esta vez no hubo gran exhibición capilar. Ni el ya octogenario Beiras, santón jurásico del nacionalismo de la nazón de Breogán, lució su pelo crecho, ni Antón Sánchez sus trovas de heavymetalero. Hubo xuntanza de la cúpula de los irmandiños anovados, pero no comparecieron ni el irmandiño maior ni el golfiño irmandiño; todo se despachó con un comunicado de prensa. Y se ve que la ortodoxia está bien asentada en la formación. ¡Qué prosa!, parecía del siglo XIX, como muy tarde. El texto censura “la deriva burocrática” iniciada por la dirección de En Marea, originariamente un espacio multicultural hispano-galaico y ahora sabe Dios qué, pues “diluye la orientación política rupturista y lamina la pluralidad interna”. ¿Cómo se te queda el cuerpo? Pero había otro párrafo muy bueno, eso sí, menos grandilocuente, en el que Anova se queja de los plazos establecidos para inscribirse en el partido instrumental. ¿Pero no fueron ellos quienes exigieron al exjuez y virtuoso de la gaita y la zanfoña que adelantase la fecha del plenario? Y ahora protestan... a ver si va a ser que algún pariente o algún amiguiño despistado se olvidó de inscribirse... Ai as cabeciñas!

Anova golpea con su ortodoxia del siglo XIX a En Marea