MÁGICA COCTELERA

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En el Fórum Metropolitano, ciclo sin numerar, dos representaciones con llenos, la compañía Espello Cóncavo ofreció “Tres no bambán”, de Luigi Lunari, traducción de Silvia Gaspar. Escenografía, iluminación y efectos especiales de Eduardo Alonso. Correctísima e impactante dirección escénica de Arturo López.

Tres en el columpio. Tres personajes bien diseñados. Nudo dramático inteligente y elaborado con dosis de sorpresa y suspense. Un industrial que acude a una cita amorosa portando un ridículo ramo, un militar que accede al lugar como si fuera una oficina secreta y un profesor que se presenta en una imprenta a recoger las galeradas de un libro. Los tres entran por diferentes puertas a la misma habitación y desde calles distintas. Existe una cuarta puerta que conduce al aseo.

¿Teatro absurdo? ¿Comedia bufa? ¿Vodevil? ¿Esperpento? ¿Burguesía de altos vuelos? ¿Diálogos platónicos? ¿Apología religiosa? ¿Dialéctica costumbrista? ¿Denuncias sociales? Todos son ingredientes de agitada coctelera al servir bebida cómico-humorística dramática. Desde el diseño amoroso de Xabier Pan creando un personaje estrambótico con sus miedos y arrepentimientos, pasando por el cuartelero carácter de un convincente Fernando Morán y terminando en la sabiduría filosófica de Arturo López como profesor. Los tres exquisitos, entrañables, desconcertantes. Añadamos el breve pero definitivo rol de Teresa Horro como mujer de la limpieza, a la que los protagonistas otorgan naturaleza divina y ayudan en sus labores. Cuando todo parece terminado en el mutis de los personajes por sus puertas, retornan –¿al purgatorio, al juicio de sus almas, a saber que están muertos?– pues las cerraduras de los portales que acceden al inmueble están cerradas.

MÁGICA COCTELERA