El dilema de las vacunas sobrantes

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a los alcaldes que ya han recibido la primera dosis de la vacuna de Pfizer sin pertenecer a grupos de riesgo los están poniendo de vuelta y media. En realidad es una de esas situaciones en las que hagan lo que hagan van a recibir palos. Porque aprovechar las dosis sobrantes de una residencia de mayores o de un centro de salud para inmunizarse antes de lo que toca está feo, pero dejar que se vayan a la basura es casi peor. De hecho, si esto hubiese sucedido las críticas probablemente serían más feroces. Al fin y al cabo, los regidores siempre pueden alegar que estaban animando a la población a vacunarse con su ejemplo y que su constante contacto con diferentes colectivos es un peligro que había que evitar. O podían haber enviado a vacunarse a policías locales, bomberos, guardias civiles, profesores... Se ve que con las prisas del momento no se les ocurrió esa posibilidad. Vaya.

El dilema de las vacunas sobrantes