REFLEXIONEMOS

|

Me gustaría que nos ocupáramos de algunas peculiaridades de estas elecciones. A mí, lo que más me llamó la atención es que se necesitan prismáticos para enterarse de a quién representa, dónde está y quién paga sus carteles el señor Negreira, pues destaca, colgado de las farolas, su cara, su nombre, la fecha y, a la derecha (como no) en pequeños caracteres las siglas y, también en tamaño reducido, la palabra “populares”. Es para estudiar, ¿no? Sobre todo porque el PP se gasta en esta campaña 20 millones y medio de euros. El doble del resto de los partidos. La chequera del PP (¿qué caja usó?) no tiene fondo. Visto lo visto, ni los tertulianos y articulistas más hinchas, pueden mirar para otro lado insistiendo que un grupo de “malos”, fuera de todo control, mientras el resto silbaba eso de “por el mar corren las liebres y por el monte las sardinas…” ¡Menudos peixes!
Tampoco está de más detenerse un minuto en el “raca-raca” del Partido Popular: pasó de reivindicar la lista más votada y presentarse como gran aglutinador a no respetar la lista más votada. ¿Andalucía tiene otro color?
Y está, además, la negación a los números: para el PP nueve, más cuatro y más tres vale menos que catorce. O sea que si los ciudadanos entregan al partido de la gaviota un alto porcentaje, pero insuficiente para la mayoría absoluta, niega el valor a la mayoría del resto que viene a decir “somos más los que no les queremos que los que sí lo hacen”.
Así que tendremos que contar con una nueva práctica, a mi juicio, tan democrática, pero más ajustada a la realidad, compartiendo el poder lo que significa, ni más ni menos, que aunar a más sensibilidades lo que puede y debe, convertirse en mayor representatividad de la ciudadanía.
Las encuestas aseguran que los ciudadanos piden acuerdos como única vía para la regeneración y que no quieren mayorías absolutas ni desean que sigan los mismos… al menos como solución. De ahí que Podemos y Ciudadanos, siempre según las encuestas, condicionarán estas elecciones y determinarán los pactos.
Y eso significa, ni más ni menos, que la suma de varios tendrá más respaldo cívico y deberá contar con distintas sensibilidades.
Y además es un nuevo reto.
Y puede ser una lección de cara al futuro.
Y todo se deberá a su elección, amigo lector.

REFLEXIONEMOS