¡Pues peor aún!

|

“Sabemos lo que hacemos, dijo el gobernante… ¡Pues peor aún! Gritaban en la calle”.(El Roto, en El País, el pasado fin de semana.)
Es cierto. Peor aún. Lo hacen con alevosía. Insisten en que “no les gusta”, “no querían”, “no era lo previsto” pero lo hacen y repiten.
Menuda estafa, ¿no? Eso piensa un grupo de niños de entre 8 y 12 años que han filmado un vídeo donde entrevistan a niños de su edad en la calle, en el colegio, en los comedores sociales y que demuestra que uno de cada cuatro rapaces en España vive en riesgo de exclusión.
Lo cuentan ellos “estamos en este comedor social pues no hay dinero en casa”; “muchas veces nos vamos a la cama sin cenar”. Nuestra única comida era en el colegio, ahora…”. Y así, con la brutal sinceridad de los niños, cuentan la historia de este país, donde los que nos gobiernan se reparten obscenas cantidades de dinero, como sobresueldo, que ponemos nosotros –también los padres, tíos, abuelos de esos niños que pasan hambre– con nuestros impuestos y tasas o a través de las donaciones de esos patriotas de hojalata que guardan (según las estadísticas la mayoría de las empresas del Ibex) sus beneficios lejos y ganados gracias a esa convivencia corrupta con el poder.
Peor aún.
Menuda estafa.
Y es que la evasión fiscal cuesta a cada gallego 1.900 euros en un país que es de los que menos gastan en sanidad y educación y más en tener contenta a la jerarquía eclesiástica y al mundo del balón, trufados –unos y otros– en lo que se llamó el opio del pueblo.
Una estafa, dicen los niños ante la declaración del gobernante que “sabe lo que hace”  y, por tanto, el daño que infiere a sus conciudadanos.
Peor aún, grita la calle ante la estafa manifiesta y reconocida de que la banca, rescatada con dinero público, no abre el grifo de los créditos para los que se les concedió a ellos cantidades ingentes que, no lo duden pues el Banco Central Europeo es un banco público, también lo pagamos nosotros.
Una estafa que llena las calles de afectados por los recortes, que reducen los comedores escolares, la ayuda a los dependientes y encarece los fármacos, el precio del gas. Congela salarios y pensiones y aumenta los impuestos. Y lo hacen sabiendo que es una estafa.  

¡Pues peor aún!