Happy end

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La compañía vasca Vaivén Producciones representó, en el teatro Rosalía sendas funciones de su obra “Happy End, una comedia muy negra”, a partir de un texto de Borja Ortiz de Gondra, bajo la dirección de Iñaki Rikarte e interpretada por Xabi Donosti, Vito Rogado y Ana Pimienta.
A telón alzado, dos paños asimétricos con fotografías y gran ventanal, reproducen la oficina de la empresa clandestina que proporciona a los suicidas apoyo para llevar a cabo sus propósitos relacionándolos entre sí, con el compromiso de ayudar previamente a otra persona. La asociación ha nacido al amparo de la crisis, pero la situación del país mejora y el negocio empieza a resentirse del optimismo creciente, así que los “clientes” comienzan a escasear. El conflicto se desencadena porque Ainhoa, una suicida que ha cumplido su parte del trato, aguarda a que Gabriela, la coordinadora de la empresa, le proporcione un asistente. Los requisitos para entrar en el negocio son muy estrictos, pero ante la falta de voluntarios por la mejora de la economía y el asomo de los brotes verdes, quizás tengan que hacer una excepción con el personaje de Martín, que sin trabajo ni pareja y soportando a una madre posesiva, buscaba una agencia matrimonial.
El tema tabú de la libre y difícil decisión de dejar de respirar está tratado desde el punto de vista del humor negro, en esta simpática comedia que, sin frivolizar, provoca una sonrisa en el espectador, pero al mismo tiempo hace que reflexionemos sobre la condición humana y este debate social siempre de actualidad, con final algo tristón, pero con cierto grado de ese humor negro. Pero, después de saludar a los aplausos, si este no convence no hay problema, tenemos otro. Dos finales para todos los gustos, para los más realistas y para los más optimistas, en cualquier caso este último esperanzador. Muy correcta los actores que dan vida a los tres personajes y de resaltar la iluminación a cargo de Andoni Mendizabal.

Happy end