El mundo ficticio de Martiño Noriega en el que no hay okupas

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AHÍ está, ese es mi Martiño “2.0” Noriega. Nada de ruedas de prensa, no vaya a ser que a alguien se le ocurra hacer una pregunta incómoda, una pregunta de escarnio e maldizer; mejor recurrir a las redes sociales. Se lanzó a Facebook y colocó en su muro un ladrillo que parecía la producción entera de Cerámica Campo. Será un alcalde malísimo y un vago redomado, pero parvo no es y sabe que con el asunto del desalojo de los okupas la cagó bien cagada. Solución, escurrir el bulto y echar la culpa a otros. Si llega a estar un poco más inspirado acaba por convencer a todos de que ni hubo okupas, ni desalojos, ni ataque a la Policía. Si lo coge Caneda en sus buenos tiempos, lo ficha para el Compos y acaba siendo el mejor defensa central de la Liga. ¡Qué manera de despejar balones! FOTO: martiño noriega | aec

El mundo ficticio de Martiño Noriega en el que no hay okupas