Baños Roma

|

En el Rosalía, ciclo principal, media entrada, compareció la compañía mexicana “Línea de sombra” que estrenó “Baños Roma”. Un espectáculo musical sui generis por su concepción y desarrollo argumental y colectivo. La autoría corresponde a Gabriel Contreras, Eduardo Bernal y Jorge Vargas, el último también en funciones de director escénico. Escenografía múltiple y variada, buen sonido, música agradable, decorativa iluminación y efectos especiales. Asimismo proyecciones, vídeos, ordenadores, instalaciones pugilísticas... Además, completan el cuadro bailes, canciones, karaoke, música en vivo interpretada por saxo, guitarra y acordeón. Un batiburrillo explosivo. Un popurrí dramático. Un cóctel de viejas melodías. La violencia como sustrato y el olvido efímero. La pieza cuenta una historia desdibujada –todo cambia desde el momento que se produce– sobre la violencia que castiga a un excampeón del mundo de boxeo, José Ángel Mantequilla Nápoles, que por transposición sufre Ciudad Juárez y por extensión todo México. Este cruel deporte se reduce a aguantar tres minutos sobre el ring. Denuncias, extorsiones, sacos terreros, básculas de pie para identificar la categorías de los pesos, guantes de cuero, neuronas castigadas por golpes ajenos.
El diapasón abarca sus voces imperativas: lugar, Ciudad Juárez; situación, Baños Roma (antiguo gimnasio); espacio temporal, la vida del púgil glosado. Espacios que corresponden a teatro dinámico, diversificado en su improvisación, con alternancia multidisciplinar...
Lágrimas negras rodando sobre la impotencia de rescatar el amor y la juventud. Sones ingleses. Danzas mexicanas. Julio Cortázar en el recuerdo. Perros perdidos por las calles. Mordidas de corruptos oficiales de policía. Pendejos. Un negro feo que sabe amar... Todo como recordatorio veraz y consistente para que el cerebro no olvide el estar “sonado”.

Baños Roma