Las herencias de la Marea

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Los coruñeses acabamos de pasar la etapa de unas elecciones generales y ahora hay que comenzar la carrera para las municipales y europeas; por lo tanto, se aproxima una nueva cita con las urnas. Si en las generales hubo más sorpresas de las esperads, en las municipales acontecerá otro tanto o quizás incluso más, por la cercanía que toca a cada pueblo el vivir los problemas que la corporación saliente ha dejado de resolver. Apenas se vio ningún resultado o tal vez algo más de lo esperado, pero siempre menos de lo indicado o de lo que cabía suponer.

Esta es una circunstancia normal en cada proceso electoral. Hay gente a la que siempre le parece que se cumplieron las expectativas, pero hay otra mucha que dice que no se hizo nada de nada. Todo es del color del cristal con que se mire y cada ciudad o pueblo tendrá que valorar a criterio de sus vecinos a pie de urna si se revalida a los que ya estaban o se les suspende. Muchos pueblos y ciudades están muy descontentas con la legislatura municipal que se acaba de cerrar. Los que se sienten felices son afortunados.

En la ciudad coruñesa, al igual que en la ferrolana o en la santiaguesa, por citar tres pilares de la provincia, se sienten por sus vecinos olvidados, porque en sus urbes, en estos cuatro últimos años, apenas se hizo nada, aunque las mareas respectivas digan lo contrario. La solución será el veredicto que dicten los ciudadanos el 26 de mayo. Ahí se verá quién tiene la razón y quién no la tiene.

La Marea coruñesa lleva mucho tiempo quejándose de las herencias recibidas, pero no ha dado solución a los problemas. Si no era de su buen hacer o no podía enfrentarse a los problemas heredados, convenía dejar los cargos y hacer un gobierno municipal de concentración ciudadana o de los partidos políticos restantes. Pero nada se hizo al respecto, solo esquivar responsabilidades heredadas, sí, pero que requerían ser afrontadas con inteligencia y trabajo, mucho trabajo. Ahora al final no hay razón para quejarse, no es factible y la ciudadanía solo ve en ello disculpas poco creíbles.

Por otro lado, cuando una formación se presenta a unas elecciones debe estar preparada para todo lo que sobrevenga y sus componentes, que han de dirigir el municipio, tener la capacidad resolutiva de un ejecutivo de una empresa. Todo debe funcionar como un reloj, a ser posible suizo y no pasar cuatro años en unos puestos de ediles sin ponerse al tajo y solucionar los problemas más acuciantes de la sociedad a la que representan. La Marea, cuando fue elegida, lo fue por una parte de los ciudadanos, pero a partir de ese instantes, su alcalde era el de todos los coruñeses sin excepción y sus concejales también lo eran. Dejaron de ser una formación política para ser los servidores de la sociedad a la que representaban. Los socialistas se equivocaron en la elección del socio de gobierno en la ciudad; esperamos que no tengan que pagar la factura en estas elecciones. Sería un mal presagio para la formación y para la ciudad.

Las herencias de la Marea