ESCAPISMO VISCERAL

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Teatro do Noroeste ofreció dos funciones de “Linda and Fredy ilusionistas” en el Rosalía. Obra escrita, dirigida e interpretada por ese volcán de nuestra escena, Eduardo Alonso, que comparte protagonismo con la dulce y expresiva Luma Gómez. Soledad cada vez más inasequible para cumplir sueños. Cita quiromántica sin respuesta del público atraído por otros espectáculos o situaciones. Es la realidad dura pese a mensajes grandilocuentes… El argumento rezuma una representación arrogada de derechos por no sabemos quién –todo es caos indescriptible y culposo, las autoridades son represivas, la calle arde–, pero no se brinda solución al tremendismo imperante, salvo la velada alusión a los circos rusos y sus pistas de serrín.

Texto que pretende ser espejo del estado actual de crisis, parangonándolo con la revolución francesa y sus días de terror y la soviética de Lenin con los rogelios al poder. Lo primero exigible –si queremos ser consecuentes– es la autocrítica sincera para saber cómo hemos llegado hasta aquí: refugiados en una casa falta de electricidad, gas, alimentos y teléfono.

Buena escenografía, luminotecnia, música, sonido y voces colaboradoras –Lino Braxe y Alejandro Carro– que cooperan al éxito teatral. Estupenda, redonda y nítida la actuación de Eduardo Alonso. Deliciosamente femenina Luma Gómez. Convincente y simpática en el cuplé presentador y quebradiza funámbula sobre la cuerda floja extendida en el suelo. Coqueta, cordial, afectuosa al portar la lámpara final por el patio de butacas en la operación de “escapismo” del entorno actual, aunque la imaginación pugne por volver al “poder soberano” a través de la cultura y el conocimiento… difícilmente asumibles si no contamos con empresas, servicio nacional de crédito y ese maldito “parné” del gitano de la copla.

ESCAPISMO VISCERAL