Detrás de un tuit escondido

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Érase un presidente, este Sánchez nuestro, detrás de un tuit escondido. Lleva desde primeros de agosto huyendo de la prensa, del Parlamento y de todo el que pueda preguntarle algo. Dos meses parapetado tras de un puñado de tuit, cuya autoría habremos de suponerle aunque su firma no sea mucha garantía habida cuenta de los “negros” antecedentes de sus publicaciones. Tuit convertidos en cuerpo de doctrina de su gobierno reducido a esas líneas y un par de lugares comunes sobre los avatares que tienen a los españoles acongojados, o sobre su gabinete, cada vez más parecido a un gallinero donde unos cacarean sin tino y otros se ocultan y huyen de sus mentiras.

Huye también el gallo, cuando antes tanto presumió de gallarda valentía. Por el Congreso no asoma y han de taparle las vergüenzas sus vergonzantes socios, podemitas y separatistas, conjurados para que no comparezca y prestarse a una rueda de prensa es algo a lo que parece haber cogido tal miedo que se semeja cada vez más al pánico. Ni cuando se lleva a los periodistas de excursión a las Ámericas osa hacerlo y menos contestar a nada de lo que no quiere ni oír hablar.

La razón resulta obvia, no hay respuesta buena para las preguntas y las evidencias han cercado los bunker monclovitas y se han llevado por delante los parapetos. A día de hoy Sánchez no ha dicho una palabra ni dado una explicación sobre esa tesis doctoral que sus propios voceros, rebajando el fiasco, consideran un bodrio como mal menor y limitación de daños, pero que viola la linea roja del plagio, el apoyo del “negro” y de un tribunal a la carta y a su medida.

Por eso no va al Parlamento, aunque al Senado tendrá que ir a rastras. El silencio propio y la “omertá” exigida a los medios amigos, especialmente la Televisión Okupada, son su última trinchera. Como lo es de su ministra de Justicia, Dolores Delgado, acorralada por las evidencias, sus palabras, sus continuas mentiras y sus connivencias con esa cloaca a la que señalan y claman dando voces y donde resulta al cabo que la cloaca son ellos. Esa Triada compuesta por el Garzón, el Villarejo y la Lola gritando ¡al corrupto, al corrupto! Y mira por donde resulta que la mirada policial y de la justicia está ahora fija en ellos.

Dicen en Moncloa que no pasa nada, que ellos a su hoja de ruta y a gobernar. Pero a lo que se ve y parece para Sánchez gobernar es vestirse e ir a hacerse fotos de presidente. De presidente viajero, de presidente fashión, de presidente deportivo, de presidente acariciador de perros, de presidente macizo pero feminista tierno y de todos los trajes para foto de presidente. Eso y un tuit mañanero. Y otro día más que aguanto en la Moncloa.

No sé si la ministra aguantará hasta el día 10 donde debe acudir al Congreso, no sé si la terquedad sanchista la mantendrá a pesar del olor a cieno y no sé por dónde piensa escapar Sánchez de su tesis. Pero algún día tendrá que dar la cara. Supongo que lo veremos en la Castellana este ya cercano 12 de octubre. Puede que hasta le dé por sorprendernos vistiéndose ese día de presidente patriótico envuelto en bandera. Ya lo ha hecho unas cuantas veces. Tantas como luego ha pactado con los separatistas y con quienes la idea al respecto de España es lograr hacerla pedazos hasta lograr ser presidente.

Detrás de un tuit escondido