Incomunicación

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suando Pedro Sánchez no tenía tantos asesores de imagen llegaba mejor a la gente. Como dirían sus expertos “comunicaba” mejor. Era él y no el producto de cálculos de marketing.
Pero ahora que ya ha llegado a la meta que ambicionaba, la presidencia del Gobierno, en vez de “comunicar” cada vez que habla parece que “incomunica”. Hace discurso larguísimos y bastante soporíferos y además decir, decir, no dice mucho y de lo poco que dice termina desdiciéndose.
Puede que sea una apreciación equivocada pero en ocasiones parece que sus asesores de imagen, e incluso él mismo, piensan que los ciudadanos somos un pelín tontos, que les vamos a comprar como nuevo un coche de segunda mano.
Cada vez que se anuncia una rueda de prensa del Presidente me siento disciplinadamente delante de la tele con verdadero interés por escuchar lo que tenga que decir. El problema es que la mayoría de las veces dice poco y lo poco que dice es tan confuso que no hay manera de saber a que atenerse. Por ejemplo la rueda de prensa en que anuncio la desescalada (¡horrible palabra que se han inventado!) resultó un galimatías.
La verdad es que sus ruedas de prensa son también de aurora boreal. No responde a ninguna pregunta que le hacen, se va por los cerros de Úbeda, supongo que porque cree que los ciudadanos no nos damos cuenta de que esquiva responder a lo que se le pregunta. En la rueda de prensa de la “desescalada” no hubo forma de que respondiera a la pregunta de cuando va a poner fin al estado de alarma. La respuesta es fácil, se trata de decir una fecha.
Claro que en sus comparecencias parlamentarias hace otro tanto de lo mismo. No responde con respuestas directas a las preguntas directas de la oposición. O sea que no solo cree que los ciudadanos somos tontos sino que la oposición también lo es. No es que sea un consuelo.
Igualmente sorprende su desparpajo para acusar a los demás de que no le apoyan cuando ni siquiera tiene a bien explicar lo que va a hacer y cómo lo va a hacer. Los partidos a los que requiere su apoyo se enteran por la tele de los planes presidenciales. Asombra también el tic totalitario de exigir una entrega total, los que no avalan sin rechistar cualquiera de sus propuestas y ocurrencias varias, que se atengan al anatema. Exige un cheque en blanco sin condiciones.
Lo más curioso es lo duro que se muestra con el PP y lo melifluo con sus socios de los partidos independentistas. A estos no les responde pero tampoco les dirige ningún improperio. Eso que salen ganando.
El caso es que Sánchez y los suyos vienen actuando como les viene en gana pero eso si reclaman un aval total para que no se les discuta cuanto hacen.
Y otra cosa ¿por qué tutea a los ciudadanos? En todas sus intervenciones televisivas se dirige a los ciudadanos tuteándoles. Supongo que alguno de esos asesores le habrá dicho que eso le hace parecer más empático y cercano a los ciudadanos. Craso error. A los ciudadanos hay que tratarles con respeto. Nadie espera, ni falta que hace, que el presidente del Gobierno te trate como un coleguilla. La empatía no se demuestra así le digan lo que le digan la corte de asesores que tiene.
Otra cosa en la que no les debería de hacer ni caso es en la extensión de sus intervenciones porque terminan resultando aburridas y sin contenido real. Pero vuelvo al principio, que no, que de verdad no somos tan tontos los ciudadanos y sabemos perfectamente cuando alguien sale a la tribuna a torearnos. Y claro a los ciudadanos nos irrita que nos intenten torear.

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