Lendoiro se marcha matando

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No voy a decir que Lendoiro se haya jugado el pellejo, pero sí que ha flirteado con él. Una vez más, el “presi”, como coloquialmente le llamábamos muchos de los que hacíamos información del club, decide tirar la toalla para que sean otros los que tiren del carro. Y lo hizo a su manera, por sorpresa. Se marcha matando. Por lo tanto, estamos ante un ya inminente cambio en el club. Sus 25 años en la poltrona han sido intensos. Con sus luces y sombras. Su desafío a los aspirantes a llevar la nave deportivista ha caído en saco roto. Era un farol. Toda una jugada profesional de un amante del suspense. Es lo más parecido a una timba en la que siempre pierde el que más fanfarronea. Y él, por lo que se ve, no llevaba las cartas adecuadas.
Lendoiro ya no es el mismo de hace años, aunque con sus gestos y osadía me puedan llevar a pensar que estoy equivocado. Es probable que su decisión fuese debida a no sentirse en paz consigo mismo. Algo intrigante existe en la trayectoria de este ya expresidente de un club que ha disfrutado bajo su tutela la mejor época de su historia. Insisto en que se ha bebido y comido la mejor cosecha del deportivismo. Ahí quedan sus títulos y las temporadas inolvidables vividas por Europa para que nos recreemos en ello. Pero quisiera decirle al que tantos años fue “mi presi” que me alegro de su marcha. Sus pensamientos ya no son los mismos y las ideas ya no fluyen como antes. El club necesita una renovación. Él tuvo la opción de salir con dignidad y la desechó. Eso sí, le daría las gracias por los éxitos que, probablemente, ni mis hijos ni mis nietos volverán a ver. Pero sin él, las posibilidades de que al menos puedan ir a ver a su Deportivo a Riazor serán mayores. Así que, gracias por venir y gracias por marcharte.
Y todavía más: recuerda, aunque tu orgullo no lo comprenda, que nadie, ni tú mismo, está por encima del Deportivo. Los puestos de responsabilidad no son para presumir o sentirse superior a nadie. Son para asumir responsabilidades inherentes al cargo, con conocimientos superiores al resto del equipo para coordinarlos en su cometido. Eso se refleja en el sueldo, que, por cierto, no lo has elegido tú. Que te vaya bonito.

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