Pepa Domingo, en Arte Imagen

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Pepa Domingo, valenciana de nacimiento, pero durante muchos años residente en Galicia, ha integrado el paisaje gallego a su particular lenguaje plástico que bebe en las raíces de Cezanne, transformando rincones del Mandeo, de Sada, de Camelle, de Fisterra…, en luminosas composiciones de dulces tonos esmeralda y azul turquesa, que reciben el calor de sus complementarios rosados, rojizos magenta o naranja, demostrando ser maestra de las tonalidades susurrantes, que cantan hacia adentro –como ya dijimos de ella en otra ocasión–; un buen oficio que sustenta una visión poética y amable de la naturaleza y que Felipe Senén calificó de “inocencia inicial de ángel, esencia de agua pura”.  
Con la misma frescura de sus óleos, pero ahora sustentado sobre todo en el donaire del trazo, trae a la galería Arte Imagen una colección de grabados, en las técnicas de aguafuerte, serigrafía, litografía y otras, en los que demuestra de nuevo su inquieto espíritu viajero y sus ansias de conocer, pues, recientemente jubilada de su cátedra de profesora de dibujo en Enseñanza Media, ha realizado estudios de Ciclo Superior de técnicas de grabado y estampación en Almería, donde reside actualmente.
El resultado son estas estampaciones, de pequeño formato, en las que va volcando sus vivencias actuales: La Almedina, con su nocturno lunar de resonancias lorquianas; la Semana Santa, con todo su silencio procesional recogido en contrastes de luz y de sombra; el Cristo del Perdón, irguiéndose sobrecogedor al final de una fila de penitentes encapuchados que portan faroles; el faro del cabo de Gata irradiando luces en un espacio de bien entonados grises; una puerta de la muralla de Baeza; o el mar de Almería realizado a la manera negra, de modo que las barcas parecen ligeras aves a punto de volar.
Después están los grabados de sus viajes por Europa: un mercadillo de Bratislava, la Puerta de la Pólvora y el Puente de los Pintores de Praga, y las calles de la antigua ciudad con su hervidero de gentes, en todos los cuales hay que destacar su dominio de las líneas del dibujo y la sutileza de  las incisiones que lo van configurando.
La muestra se completa con algunos grabados y dibujos, en los que reproduce el Parrote, el Hotel Finisterre y diversas versiones del Dársena coruñesa, en las que acredita de su destreza en la mancha y de su sensibilidad pictórica. Finalmente, queremos destacar su interés por el simbolismo medieval y el extraordinario trabajo de campo que ha realizado sobre todo el románico gallego.

Pepa Domingo, en Arte Imagen