Las desdichas de un pueblo

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cada día nos despertamos con muchas ocurrencias políticas y que son recogidas por los diarios que abrimos en cada jornada para estar informados de todo lo que acontece a nuestro alrededor. Las cuales nos llenan de temor y alarma debido a su contenido, su falta de respeto o mil circunstancias más, descubiertas en plena lectura o incluso en la audición de radio, según donde nos pille, esa quietud nos acongoja al ver el errático devenir de esta nación española, que va camino del precipicio, o mejor dicho que mira al precipicio, lo mismo que este nos mira a nosotros como avanzamos hacia él de forma inexorable ¿Hay solución a nuestros variopintos problemas? Por supuesto, pero hay que ponerse a ello y llegar a acuerdos de Estado, cosa que no parece se pueda hacer con el gabinete actual. Un presidente de vacaciones a cuerpo de rey en Lanzarote, sin que sienta la necesidad de afrontar una situación que se escapa de las manos en todos los frentes políticos y su socio en una imputación de consecuencias insospechadas y por encima llevando la contraria a su jefe, el enemigo no está fuera, sino en la misma casa, quien dinamita los puentes y hace declaraciones que alarman a los ciudadanos españoles.
Por tanto hay que tener en cuenta que la esperanza, no es más que un charlatán que nos engaña continuamente, ya Chanfort lo decía y no es nuevo. Como tampoco el hombre que no sufre, viene a ser un aborto de la naturaleza, esto, hay que dejarlo claro, es de Claude Tillier. Para verdad, la que apunta Confucio, el hombre ordinario culpa a los demás. También esto le sonará a sainete a los lectores si lo aplica a quien corresponde. Aunque Casimir Delavigne no anda desatinado al afirmar que los tontos después de Adán, están en mayoría.
La literatura clásica y no tanto, está llena de frases que se pueden aplicar en cada momento e instante, según la ocasión y políticamente en España, esta es una de esas oportunidades que nos da la lectura clásica, como el genio de Derjavyn, cuando dice que es intolerable el individuo que se miente asimismo. Cualquiera en su sano juicio puede aplicar esta a algún político español en funciones en la actualidad. Aunque hay una de Antonio Gala, sugestiva, interesante y viene al pelo en la actualidad, cuando afirma, el poder distancia y el distante no quiere que le molesten, algo que se puede aplicar a los dos gobernantes actuales del poder central.
Aunque para el desatino político actual, las palabras de Goethe, no tienen precio y son tan válidas hoy como lo han sido antaño, al apostillar, se tiende a poner palabras allí donde faltan ideas. De esto creo que sabemos mucho los españoles y más en los tiempos actuales, que palabras hay muchas, pero lo que es la palabra, no se ve por ningún lado. Mientras que Gorky, refleja su pensamiento al decir, que se puede engañar a todo el mundo, pero no a la verdad. Aquí entran los políticos que tanto están en el candelero y muchos que por diversos motivos tiene causas o las han tenido con la justicia. Esto es una lección de ética moral, extraída de los pasajes de personas que en su día han enjuiciado la sociedad.

Las desdichas de un pueblo