Un cuento que destroza los cuentos

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UN lobo vegetariano es raro, pero lo hay; una Bella que es un Bello o una Bestia que es una niña horripilante, también son raros, pero también los hay; Ricitos de Oro ya no es adorable... incluso Caperucita Roja se ha vuelto feminista. El lobby de los amantes del lenguaje inclusivo y de su correcta visión del mundo –cada uno es muy libre de tener las perversiones con las que más goce– lo ha conseguido. Las editoriales han tenido que reescribir cuentos tradicionales para evitar la persecución. Este mundo empieza a ser demasiado aburrido por culpa de los censores, que aún encima se creen superiores. FOTO: una caperucita y un lobo muy teatrales | aec

Un cuento que destroza los cuentos