Y AHORA ¿QUÉ?

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Ya ha declarado de nuevo Bárcenas  y todos nos preguntamos: y ahora ¿qué? Bueno, todos no. Porque para el ínclito Rajoy todo será mentira, menos algunas cosas, como él dice siempre. En su última declaración en la Audiencia Nacional Bárcenas no aportó nuevos datos relevantes para el follón que instruye el juez Ruz sobre la trama Gürtel, pero lo que puso de nuevo al PP con el culo al aire fue la ratificación del citado caco, en el sentido de que era práctica habitual en el PP financiar con dinero negro parte de las campañas electorales. Y, entre ellas, estaba la de Rajoy de 2004. Confesó el ex tesorero: “En todas las provincias y regiones se llevaba una caja B para las elecciones”. Estocada al corazón pepero. Rematada con la siguiente: “Los secretarios generales revisaban estas partidas y los presidentes lo sabían”.
Vaya panorama, queridos lectores. En su día ya dijimos que Bárcenas no estaba muerto. Ni siquiera mal enterrado. Bárcenas se ratificó en todo lo ya declarado en Julio de 2013 y recordó al juez que él manejó la contabilidad B desde que la “heredó” de Naseiro en 1990 hasta que fue apartado de la tesorería en 2010. Con esta nueva, pero reiterativa, declaración, Bárcenas vuelve a poner a los peperos en la misma situación delicada, sospechosa, bochornosa y “antielectoral” en que los colocó en 2013. Bárcenas era, en su momento, la persona mejor colocada para conocer los detalles de las finanzas del PP desde su puesto de necesaria máxima confianza. Y sepan los peperos que aún quedan muchas pruebas por aportar, muchos detalles por conocer, comprobar si es cierto que Bárcenas “destruyó” los recibos de los pagos de sobresueldos, por qué se reitera en sus declaraciones y, si es verdad que hay caja B, el PP tendrá que aparcar la estrategia de descalificación de su extesorero. Sobre todo, si se confirma la verosimilitud de la siguiente frase pronunciada por el caco ante el juez: “El PP nacional pagaba siempre en negro una parte de las campañas”.
Ahí queda eso. A ver quien lo tapa, disfraza y desvirtúa. Lo cierto es que si el españolito vota en mayo PP, tendrá lo que se merece. Se lo habrá buscado.

Y AHORA ¿QUÉ?