PICASSO EN SUS CARTELES

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En paralelo con las conmemoraciones que celebran el Pìcasso coruñés, la Fundación Luis Seoane ofrece la muestra “Picasso en sus carteles” que permite una mirada diacrónica, es decir a través del tiempo, de la repercusión mediática de Picasso por circuitos importantes del arte del siglo XX, especialmente por reconocidos Museos, como el Pompidou de Paris, la Maison de la Pensée FranÇaise, el Musée des Beaux Arts de Lille, el Musée d´Art et d´Histoire de Ginebra, el Palazzo Reale de Milan, el Lousiana Museum de Dinamarca e incluso el Museo Choroku no Mori de Hakone en Japón, amén de otros importantes espacios y galerías de reconocido prestigio.
Hay que hacer notar los dos carteles que le dedica Luis Seoane y el ya( para nosotros) para histórico cartel del Museo Carlos Maside que anuncia al Picasso grabador y al Miró idem. La muestra sólo viene a confirmar lo que ya sabíamos: la repercusión mundial de Picasso y el extraordinario polimorfismo de su gramática pictórica y su casi inacabable temática. Los carteles, algunos realizados por él mismo y otros en colaboración con prestigiosos diseñadores, reproducen todos obras suyas: tintas, aguadas, dibujos a plumilla, óleos, pasteles, grabados, etc, hasta un total de cuarenta modelos que permiten ir más allá –según el criterio expositivo- de la mera función anunciadora del cartel, para destacar hitos y momentos estéticos que fueron fundamentales en la evolución artística de Picasso. Se consideran ocho bloques expositivos, comenzando por el período azul con el Retrato de Jaume Sabartés de 1901, para pasar a obras cubistas, como el “Violon”  (1912) que ilustró la exposición de 1970 del Museo de Lille y la “Mandolina y guitarra” del Gugenheim (1924); continua con  “Desnudo sentado secando un  pie” del período de Fontainebleau donde da primacía a las rotundidades del desnudo femenino. Después pasamos a los retratos de Jacqueline de 1955, en que aparece su gusto por lo exótico. Un capítulo importante es el de la Suite Vollard ( 1930-1937), de la que se reproduce, para una muestra en Salzburgo, “El Minotauro ciego guiado por una niña en la noche”, una obra que condensa toda la tensión dramática de que fue capaz Picasso. Hermosísimo el cartel de La paz, que hizo para Vallauris y que es el contrapunto al Guernica de la Mostra di Picasso en Milan  de 1953.
No podían faltar sus palomas reclamando la amnistía para los presos del franquismo o para el Congreso Mundial por el desarme realizado en Moscú en 1962. Retrato de Dora Maar, de Mujer con sombrero, tauromaquias como La estocada, Fauna y flora de Antibes, Arlequín y payaso o Los cuadernos de Picasso, expuestos en la Academia de San Fernando de Madrid, en 1989, dejan testimonio, entre otros, del inagotable genio picasiano.

PICASSO EN SUS CARTELES