LA MAREA ROSA LE GANA AL CÁNCER

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No es la primera vez y ojalá que no sea la última si con ello se contribuye a que la mujer tome conciencia sobre la importancia que aúna solidaridad, concienciación e información en la lucha contra el cáncer de mama, que el pasado domingo reunió en La Coruña a cinco mil mujeres en una carrera popular de cinco kilómetros, con el principal objetivo de llamar la atención ante lo importante que es la prevención en el diagnóstico de esta terrible enfermedad, el principal eje de la jornada que transcurrió a lo largo del Paseo Marítimo, con salida y llegada en la explanada de O Parrote.
La marea rosa, más solidaria que nunca, fue accesible a todas las edades. Una prueba donde lo de ganar o perder era lo de menos. Donde todas las participantes pusieron ganas y mucho corazón por una supervivencia que cada día resulta más palpable. Donde se intentan dominar todos los miedos que supone caer en ese pozo fatídico de padecer cáncer de mama, ofreciendo un ejemplo de lucha, sentimiento, carisma e ilusión hasta vencer con creces la crueldad de ese horror y muchas de sus heroínas, algunas con la alegría de haber superado ya ese trance, han decidido ser fieles partícipes.
Otras que lo hacían andando y llegué a ver sobre el asfalto a mujeres de todas las edades, niñas jovencísimas con sus mamás tirando incluso de sus carritos y sus bebés, abuelas en un alarde de generosidad deportiva y humana, dando ejemplo a las que luchan por superar esta peste. También me llamó la atención un buen número de embarazadas, alguna de ellas, en avanzadísimo estado de gestación con el riesgo que ello supone, mostrando orgullosas su desafío a ese tipo de dolor y sufrimiento.
Y una de sus protagonistas, que salió airosa de este horror pocos meses atrás, me recordaba que la mujer no debe dar nunca por perdida esta guerra. “La vida nos pone a prueba en numerosas ocasiones y debemos saber cómo enfrentarnos a ella. Sé que algunas se quedan en el camino, pero otras, como yo, salimos adelante. Lo digo con orgullo. Porque, creo, mi ángel de la guarda no me abandonó. Cierto que se pasa fatal, pero, al final, cuando ganamos esa batalla y salimos airosas, la sensación de triunfo y de volver a vivir es inmensa. La vida te ofrece otra oportunidad y tenemos que aprovecharla”. Mi ánimo y cariño para todas ellas.

LA MAREA ROSA LE GANA AL CÁNCER