¡Qué rara es la justicia española!

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uento entre mis amigos con varios jueces y abogados. Mi hija Calíope ejerció la abogacía -y una de sus amigas íntimas es juez- personalmente aprecio el Derecho, pero me hundo en la perplejidad, cuando no comprendo las resoluciones judiciales y sus manifiestas injusticias, que serán legales, pero son injusticwias.
No entiendo que un sacamantecas allane un domicilio, se instale allí durante meses, se marche dejando destrozadas hasta las tuberías de plomo de los lavabos, y no le pase absolutamente nada, porque hasta la tonta y leve multa que le van a imponer no la pagará por ser insolvente. No entiendo que un ciudadano haya sido detenido ¡en más de una decena de ocasiones! y haya una undécima y una duodécima, y siga libre por la calle para volver a delinquir.
No entiendo que el Gran Estafador de las mordidas del 3% en Cataluña, el Nada Honorable Pujol, no haya sido ni siquiera requerido para acudir a un tribunal, y los de las tarjetas black fueran condenados a cuatro años de prisión, por cantidades comparativamente ridículas, y por un sistema que venía del lejano año de 1994.
No entiendo que los autores y promotores de un intento de golpe de Estado desde Cataluña adquieran beneficios penitenciarios de los que no goza ningún preso en España, y Urdangarín, encarcelado por un delito económico, mucho menos grave, reciba todo el rigor de la Ley y se le aplica con cicatería inmisericorde.
No entiendo que un ciudadano, por ser del género masculino, ante la denuncia de su pareja, pierda por completo su presunción de inocencia, cargándose la norma del Artículo 14 de la Constitución Española, que impide discriminar por razón de sexo, y que la vicepresidenta de este Gobierno sectario, Carmen Calvo, no se ha leído o ha querido maliciosamente olvidar. Es imposible que haya tanto juez politizado, sinvergüenza, prevaricador, insensible o tonto contemporáneo. Ni Tezanos lo podría justificar. Pero algo, aparte de la desesperante lentitud, funciona mal en la Justicia.

¡Qué rara es la justicia española!