HISTORIA INTERMINABLE

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Los vecinos del edificio de A Silva que fue ocupado por los desalojados de Penamoa están ya cansados de ser los convidados de piedra en esta historia que lleva camino de terminar por enquistarse. Sufren el embargo de la constructora, lo que, de entrada, les impidió acceder a los pisos por los que ya habían aportado importantes cantidades económicas. Y en esas estaban cuando unos chabolistas decidieron que sus viviendas eran mucho mejores que los galpones que ellos ocupaban y deciden dar una patada en la puerta y entrar en las casas. Desde ese momento, asisten a un sinfín de iniciativas que no sirven para lo único que quieren: que les den sus pisos. Por ello, han decidido unirse y recurrir a la Justicia. Ellos también.

 

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