CUENTACUENTOS...

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Siempre sentí gran respeto por esos que alegran muchas tardes a los rapaces poniéndoles delante un mundo donde los buenos siempre ganan y el bien tiene recompensa…
Leía en Vozpópuli otros cuentos explicados por un doctor en economía –Alejandro Hidalgo– por la Universidad Pompeu Fabra que nos traslada, a la vida real, los clásicos de la lechera, la cigarra y la hormiga que, se detiene en el caso que nos ocupa en el cuento del niño al que cambian (le estafan) una vaca por tres habichuelas diciéndole que son mágicas y, finalmente, las habas, una vez plantadas, crecen y crecen hasta llegar cerca del cielo donde hay un ogro con la gallina de los huevos de oro. Resumo: roba la gallina y se hace rico por toda la vida y para la vida de nietos y descendientes por cuatro generaciones…
Seguramente de ahí sale una parábola de la historia de Rato o de Bárcenas y de las políticas marianistas que nos deja (nos lleva, nos roba) los huevos…
Pero, de todos los cuentos, mi preferido desde hace días es el de “Pujonieves y los enanitos”, que se debe a la pluma del colega y admirado  compañero de este periódico, José Luis Patiño, y que recomiendo a todo ciudadano con más de siete años y de obligada lectura en los colegios para los niños de mayor no toquen los huevos… de la gallina que los tiene de oro y no se los toquen a ellos con cuentas que son cuentos.
Lástima que un servidor no tenga la pluma de mi tocayo y deba completar la columna con la triste realidad que es una historia (nada de cuentos, lectores) que siempre acaba mal para los mismos: el personal de a píe.
Así Europa avergüenza al gobierno de España que en los últimos años con Mariano al frente y su fiel servidor en las Galias, recortaron un 40% en gastos sanitarios. Y aquí, por si eso fuera poco, miles de gallegos s desesperan al faltar vacunas contra la meningitis B…
Y mientras la situación política, social, ciudadana en una palabra, es una caldera, la vice se monta en globo… que, mecachis en la mar, se pincha como la política que ella representa. Y es que no es lo mismo vivir por allá arriba que ver pasar la vida por la rúa.
A nosotros nos han pinchado la moral, la ilusión, la alegría hace años.

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