Aguirre versus Gallardón

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Como ya sabrán ustedes, la pizpireta Esperanza Aguirrre, denunció en tiempo y forma, el “incumplimiento” flagrante del programa del PP y del compromiso del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, al renovar el CGPJ (Consejo General del Poder Judicial) por un sistema de cuotas políticas. Y como la Aguirre no se anda con chiquitas, puso el grito en el cielo y reclamó: “Eso exige una explicación”. Todo el mentidero de Madrid sabe de antaño que la Aguirre y Gallardón no se comen a besos, precisamente y ahora esta señora le ha afeado al ministro de Justicia que hubieses empeñado su palabra en el Congreso en su primera intervención ante la Comisión de Justicia el 25 de enero de 2012, habiendo dicho: “Promoveremos reforma del sistema de elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial para que, conforme a la Constitución, 12 de sus 20 miembros sean elegidos de entre y por jueces y magistrados de todos las categorías”. Pues ahora, de lo dicho, nada. Donde dije digo, digo Diego. Gallardón se hizo pis sobre sus propias palabras y la Aguirre subió por las paredes. Digan ustedes conmigo que la señora Aguirre no hizo otra cosa que recoger el malestar y el estupor que la rectificación de una decisión fundamental para la regeneración democrática ha causado entre los mismísimos militantes del PP.
Pero es tal el régimen de mordaza, es tan grande la ley del silencio imperante en las huestes peperas, que sólo la señora Aguirre se atrevió a cantar las cuarenta en el PP. Y lo hizo para reclamar que se pongan luz y taquígrafos en un tema que debería estar clarísimo, cual es conocer con qué motivos y por qué causas el PP ha dado un giro coperniquiano y se ha enfrascado en el lodazal de renovar el CGPJ por un nuevo sistema de cuotas políticas. Sobre todo, habida cuenta de aquella perorata –arriba reproducida–, más bien soflama que tuvo a bien ofrecer el ministro Gallardón.
El PP es el partido de los frenazos, las rectificaciones y las marchas atrás por antonomasia. Jamás se ha visto en España una formación política con más patinazos, correcciones, cambios de criterio, variaciones legislativas y falta de formalidad como en escuadrón de paridas de que ha venido haciendo gala el P. ¡País!

Aguirre versus Gallardón