INSEGURO ANTÓN

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Abrumado bajo el peso del éxito obtenido por el estreno de su séptima sinfonía –30 de diciembre de 1884, Leipzig–, Josej Anton Bruckner comenzó rápidamente a componer la que sería su octava gran obra orquestal o, en palabras del autor, su mayor logro musical. Pero las influencias reinantes y un ideario estético dividido en la Viena del último cuarto del siglo XIX no fueron el caldo de cultivo propicio para entender el extraño talento de un músico sencillo, inseguro y complejo.

Sus inseguridades le llevarían a rectificar una y otra vez sus partituras tras ser expuestas al contraste de directores y músicos encargados de llevarlas a escena. Especialmente su octava sinfonía, ya que tras el juicio de Hermann Levi, el autor comenzaría una revisión que le llevó dos años, siendo otra prueba más de indecisión. Por encima de sus ajustes y adelgazamientos para conseguir una obra más verosímil, reina su complejidad estructural, que transciende de lo que se le puede exigir al público.

Esta obra fue dirigida por Jesús López Cobos en el que fue su último concierto de esta temporada al frente de la OSG. López Cobos es un director con sobrada experiencia en Bruckner, como demuestran sus grabaciones con la Cincinnati Symphony Orchestra entre 1990 y 1993 bajo el sello Telarc, o el concierto en el Festival de Granada en julio de 2000 dirigiendo la LSO con la novena. De la serie de Telarc, su octava sinfonía fue grabada el último año, dejando para el final una de las obras más rudas e irresolubles del catálogo bruckneriano.

La versión de López Cobos del viernes mostró gran solidez pues hizo patente durante sus movimientos un gran conocimiento de la sinfonía, a pesar del terrible e inagotable laberinto de sus desarrollos temáticos, que, por momentos, saturaron un poco el concierto. El propio Bruckner, a través del planteamiento de la duración de sus tiempos, siendo el tercero y cuarto mucho más extensos que los dos primeros, no facilitó precisamente una escucha sencilla.

Después de casi hora y media del más grueso Bruckner, el cupo de este autor puede perfectamente quedar cerrado por algún tiempo.

INSEGURO ANTÓN