La dureza que solo se ve de un lado

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Solari cayó en el Madrid de los galácticos, pero no lo era. El equipo sufrió una metamorfosis y se transformó en el de los zidanes y pavones; si no era un galáctico, no era un zidane, pero tampoco era un pavón. Era más bien un chico que andaba por allí y que tenía maneras de Valdano. Incluso una vez llegó a citar a Tolstoi para decir que una de sus “densas obras” sería necesaria para describir a Francescoli. Ahora entrena al Madrid y como buen ahijado del Valdanágoras se ha quejado de la dureza del rival y ha acusado al Celta de jugar al límite del reglamento. Ojalá hubiese dicho lo mismo cuando Ramos le rompió la nariz a un jugador del Viktoria Plzen.

La dureza que solo se ve de un lado