En Marea quiere ser el Beneguai

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EL exjuez y virtuoso de la gaita y la zanfoña Luís Villares parecía que estaba dispuesto a botar foguetes después del pleno de En Marea, originariamente un espacio multicultural hispano-galaico y ahora sabe Dios qué. Todo había sido maravilloso, su tesis de que el partido tuviese una dirección ideológica y geográficamente plural –que hablando claro significa que los diputados puedan seguir pluriempleados– había salido adelante. Su discurso sonaba a bloqueira pura y dura; todo perfecto, todo muy plural, pero los puestos para los mismos, no vaya a ser que aparezca por ahí alguien que toque las narices más de la cuenta. Qué sería, por ejemplo, de Tone Gómez-Reino, si las mareas fuesen fieles a lo que aparentaban sus fundadores; bueno, de Tone, de Beiras, de Yolanda Díaz, de Pam... de tantos y tantos. Por cierto, ¿y las bases? Muy bien, gracias. En casita que ya va haciendo frío. Pues nada, dentro de poco llegarán las escisiones y así serán ya una copia perfecta del Beneguai.

En Marea quiere ser el Beneguai