Reyes, cortesanos y villanos

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A mí  personalmente los Magos de Oriente me deben todavía una bici, unos patines y un tren eléctrico. Así que de Melchor, Gaspar y Baltasar lo único que me gusta son los camellos. Y de los otros ¿qué quieren que le digan? Pues les digo lo que dice un ciudadano del común en Cartas al Director que “de emérito nada. Y como la definición correcta es “honorífico” y de eso poco…

Para Luis María Anson –uno de los correveidile que iba desde Madrid hasta Estoril para dar ánimos a Juan Carlos– el sucesor brindó un discurso navideño sereno y moderado., mientras que para uno de nuestros paisanos, ex político por culpa de un juez primero de votos después – la parrafada de Felipe VI le pareció tópica, extemporánea y le advierte que tiene que ganarse el sueldo en el terreno de la imagen pública y no quedarse en florero…

Malos tiempos para los Borbón: Victoria Federica,  ieta de Juan Carlos, fue increpada en la calle a la salida de una cena en el Hotel Four Seasons en Madrid. Y por otro lado Urdangarin sale del trullo para dar clases ¿? a los corruptos.

Y pasemos a las Cortes Generales donde recientemente y por amplia mayoría se aprobó la Ley de Eutanasia, muy mal recibida por un sector de la Iglesia y de la derecha. Hay que advertir que no es obligatoria, como no lo era el divorcio o el aborto. Que sí es obligatorio, por ejemplo, cumplir con el Código  de Circulación y con Hacienda asuntos que por lo visto y oído no tienen muchos partidarios. 

Pero sin duda lo más destacado es que, cumplidas las promesas sociales más destacadas y que figuraban en el programa del bipartito. Alguna de ellas con mayorías holgadas que no se recordaban en el Parlamento. 

Y esa mayoría está respaldada por una mayoría de españoles. Y es el resultado de cumplir con lo que tantos pedían los que ¡anda ya! reparten el carné de buenos y malos: que bajaran del monte o que se levantaran de las plazas para hacer política en el lugar adecuado. En eso están  y ahí está su balance, que para desesperación de la derecha, le sigue dando apoyos según hemos visto en las últimas sesiones.

Y aquí quedamos los villanos –habitantes de villas, ciudades, el ciudadano del común, los que hacen patria– en lucha contra la pandemia que nos rodea y el virus del odio que algunos usan como arma desestabilizadora.

Reyes, cortesanos y villanos