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Tribulaciones de un coruñés perdido por las calles de A Coruña

En coche, es el caos. Por la acera, el far-west.

En cualquier caso... ¡socorro, señor guardia!

Damos fe de la aventura diaria de los ciudadanos circulando por la urbe

La ciudad no es para mí, que decía el otro. Esta no es una ciudad para viejos, apuntan unos y circular (a pié, en coche, en bus) es un tormento diario. Repartamos culpas entre todos pero, de forma singular, culpemos a lo que nos falta: guardia urbana.

LA PRIMERA EN LA FRENTE

Al salir del garaje es probable que se encuentre, al frente, con la primera dificultad: le han cerrado la salida. Puede ser un coche en doble fila, el maldito camión de carga y descarga o que algún gracioso (mecagoenla…), que los hay, movió el contenedor de basura.

Ahí empieza el suplicio.

 

SIGUEN LAS TRIBULACIONES

Añada usted a la doble fila, la interminable fila de coches, que “tapan”, ocupan, las paradas del bus. Hay algunas que son para concurso (la de Primo de Rivera) y otras ya tan habituales (la del catón, delante de la librería Arenas o la Plaza de la Mina con los taxis sobre el asfalto donde tiene que parar el bus) que solo sorprenden al turista. El asunto es que el bus para en mitad de la calle y se monta el follón de costumbre… No encontrará usted un guardia…

POR LA ACERA, CUIDADÍN

Ante la falta de una normativa clara en las aceras compiten los peatones y ciclistas (junto con algunas terrazas que han colonizado las calles), uniéndose de un tiempo a esta parte patines, patinetes y tablas con ruedas… Si te quejas (el peatón está en desventaja pues no tiene retrovisor ni parachoques) no era ecologista, moderno y así… Como en los capítulos anteriores la falta de autoridad, de un guardia, convierte la acera en una selva y pronto tendremos más de un lío.

CUIDAR AL CICLISTA

Naturalmente es igualmente reprochable que los peatones invadan el carril bici o que los automovilistas hostiguen a quienes circulen en bicicleta. Además de sentido común (que en ocasiones parece el menos común de los sentidos) hay que establecer unas ordenanzas que atiendan todas las sensibilidades… a la vez que respeten al prójimo y próximo.

Y HAY MÁS

Al déficit conocido de los municipales (¿cuántos son, donde están, a que dedican su jornada laboral?) hay otras carencias que merecen especial atención de “quien corresponda”. Paradigmático es el caso del WC de San Diego, cerrado dos días después de su solemne inauguración... Y denunciable el recurrente uso de los niños en los aparatos de gimnasia de los abuelos o de los adultos (algunos con mucha mili) en los juegos de los parques infantiles… Le digo a usted señor guardia… (en el caso de que encuentre usted un guardia) que en algunos parques, los perros no están perdidos pero si sueltos y están claras sus “pegadas”.

Y las señales, que es otra. Las que hay están para los que saben y faltan las que necesitan nuestros visitantes…

Concluyendo: sobran palabras, hay abundantes pruebas de lo que aquí se apunta… y faltan guardias.

¿Dónde están, cuántos son, que hacen? n