EN SU LABERINTO

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La situación de nuestro país inmerso en una tremenda crisis económica, social, de proyecto y de liderazgo, es algo que observamos cada día. La realidad que viven las personas ante la falta de oportunidades y la desilusión por no ver el final del túnel es cada vez más insoportable. Rajoy, que debiera liderar ese camino, está metido en un inmenso jardín lleno de laberintos, con una sola salida, pero debido a su desorientación da vueltas sobre sí mismo sin encontrarla. Así los días y soluciones se hacen infinitos. Es curioso que un hombre con una mayoría parlamentaria tan amplia, y con tanto poder institucional en ayuntamientos y autonomías esté rodeado del desgobierno y opacidad de sus ministros. Con un partido inmerso en conflictos de corrupción y sin una voz única que en vez de poner parches, ponga autoridad y certeza.
Un presidente cada vez más temeroso de sus errores verbales, incapaz de enfrentarse a las preguntas de los medios, a los que teme como al fuego, y al que incluso su aliento desasosiega. De ahí esa necesidad de protegerse en pantallas de plasma alejándose cada vez mas de lo terrenal y cotidiano para entrar en una extraña tercera fase galáctica.
Casi todo el mundo tenía su opinión conformada del momento que vivimos y que no se vislumbra luz ni con tecnología de alta definición. Pero una inesperada ayuda reaparece para decirle que es hora de poner fin a la “lánguida resignación duradera”, que no hay proyecto político, que cumpla su programa electoral y que baje los impuestos.
Aznar después de hacer una enmienda a la totalidad a la gestión de Rajoy da un paso más  y anuncia que está dispuesto a hacerle un favor al país y a su partido presentándose como cabeza de cartel. Sin mover un músculo de su inexpresiva cara se erigió en salvador de la patria, rezumó soberbia y rencor por cada poro de su piel, negó como Pedro a sus amigos y, aunque con escasa fluidez verbal pero sin complejos, dejó atónita a media España. Posiblemente ese era uno de sus objetivos.
No hay duda de que el presidente seguirá buscando la salida de su laberinto, pero con ayudas como esta es posible que necesite algo de oxígeno y ya urge un cambio electoral democrático. Pero las sombras del pasado son solo sombras.

EN SU LABERINTO