Peregrinación de corales

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La romería hacia Dios es interminable. No consiste en que nosotros hagamos el camino, sino que Él nos ha encontrado, conforme sostenía Pascal cuando imaginaba que Cristo le decía: “No me buscarías, si no me hubieras encontrado ya”. Como ha sucedido a Unamuno y su yo existencialista lleno de eternidades… Bajo tal amor e inquietud se desarrolla felizmente el XVIII encuentro coral Fonseca. En esta jornada abrió marcha, desde la emotiva e inspirada dirección de Rupert Twine, Ludus Tonalis Coro de Cámara evocando una hermosa canción asturiana –“Pastor que tes en el monte”–, el frescor de “capullito de alelí”, el famoso “Amarraditos” hasta desembocar en un brillantísimo espiritual al comunicar al mundo que ha sido hecho de alegría.
Actuaron después los niños cantores de la Orquesta Sinfónica de Galicia, bajo la analítica y concienzuda dirección de José Luis Vázquez, acompañado por una técnica y conmovedora Isabel Romero al piano. Empaste, precisión, engranaje de sonidos en partituras de Mendelssohn e inspiradísima “Ave María” de Zoltan Kodaly. Después descenso al valle de acuarelas aragonesas “En la plaza blanca” (Zaragoza) y “La lluvia sobre el lirio” (Huesca). Terminaron con un aplaudidísimo “Geographical fugue”, de Ernst Toch y descripción de lugares recorridos desde Trinidad a Mississippi.
Excelentes registros, empaste, musicalidad. También convincente gestualidad y movimientos en las actuaciones del Coro Gaos que echó el cierre a la jornada con una impecable representación atendiendo los movimientos envolventes de un inspiradísimo director, Fernando López Briones. Tres partituras religiosas para deslizarse por la rampa de “La despedida”. Claveles, rosas, corbatas chillonas, oscilaciones corales… para descansar un instante y proseguir.

Peregrinación de corales