Viaje al centro

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on muchos los articulistas y los  politólogos, y con ellos los políticos, que han defendido e insisten en su defensa de que el centro es  el caladero más productivo. Y la realidad parece ser otra. De eso trata hoy esta tribuna.

Los socialistas, con González al frente, iniciaron el camino abandonando el marxismo y siguieron cambiando lo de “OTAN de entrada no” por “a la OTAN de cabeza”. El PSOE ganó las elecciones y ya había  abandonado otras banderas como nos recuerda la historia. Había  adbucido” al PSP de Tierno y pescado en el PCE, aunque por aquel entonces mantenía su republicanismo. Un largo camino desde la izquierda hasta el poder. Es, dicen muchos, un partido del sistema. Y otros añaden: del sistema métrico dejando atrás principios para mejorar su futuro.

Ahora cuando los letrados del Congreso emiten un informe favorable a “revisar” en una comisión parlamentaria las actuaciones de Juan Carlos I, se opone a lo que antes aceptaba si lo respaldaba ese informe jurídico. Alguien ha dejado por escrito que “el PSOE es hoy, pese a sus declaraciones de republicanismo,  el mejor valedor de la Corona.

El PP, antes Alianza Popular, lleva caminando hacia el centro desde su refundación pero a poco que se “rasque” aún no llegó.  Acosado por la corrupción, metido en una lucha con sus antiguos socios de Colón y recibiendo instrucciones desde FAES, vía Aznar, no es capaz de abandonar sus mañas que pueden resumirse en la famosa frase de Montoro: cuanto peor (fuera el país), mejor para nosotros. Y se convierte en un partido antisistema. Su principal argumento es señalar como ilegítimo a un  gobierno que cuenta con el respaldo de trece agrupaciones políticas –votaron los presupuestos– que suman millones de votos. De nuevo las encuestas señalan a unos y otros –PSOE y PP– como los favoritos del electorado español con el resto a bastante distancia. Cualquier gobierno tiene que contar con ellos como cabeza de cartel y eso les lleva –unos más que  otros– a esa lucha sobre el barro, esas sobreactuaciones, que tienen harto al personal y, lo que es peor, empobrece la democracia.

Y tenemos a Vox: la tercera fuerza en el Congreso que asume los métodos de Trump en la política española. Son la izquierda más cerril y no han dado ni un paso para centrare. ¡y son la tercera fuerza!. Ciudadanos, que postuló siempre por representar un centro liberal, ahí está desangrándose. El UPyD, también centrista, está muerto en combate.

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