Un Deportivo en construcción

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La temporada que se acaba de iniciar en Primera División no nos está dejando buenas sensaciones para el Deportivo. Es cierto que solo se llevan disputados dos partidos, pero el equipo que dirige Víctor Fernández ha sumado tan solo un punto de seis posibles. Curiosamente, ante el Granada en feudo andaluz y ante el Rayo Vallecano en Riazor se comenzó ganando, pero los goles iniciales de Cavaleiro en Los Carmenes y de José Rodríguez ante el cuadro de Paco Jémez en el ambiente familiar del estadio coruñés no sirvieron para hacer realidad las pretensiones de empezar este curso de forma más positiva.
Se siguen produciendo importantes errores, de forma especial cuando el partido transcurre por los segundos 45 minutos. Y volvemos a tirar de tópicos, que también pueden tener su grado de veracidad, pero el equipo baja el ritmo de forma angustiosa. No sé si se despista o se desorienta. Si fuese esto último sí que sería más inquietante y mi preocupación iría en aumento. Observo a un Lux desconcertante. A un Laure que batalla un montón, pero después tiene errores infantiles. A un Lopo y aun Insua que no están cómodos, por ser generoso en mi expresión. Canella está excesivamente lento. Juan Domínguez, pienso que no juega en su lugar habitual, debe asumir más galones de líder. Igual que los asume Medunjanin, quien dibuja sobre el terreno de juego detalles fantásticos, aunque me gustaría que tuviese más presencia cerca del área rival. José Rodríguez estuvo listo en su gol al Rayo, pero su juego tiene menos luces de las que se esperan de él. Fariña debe ser el hombre gol, pero sus cruzadas en solitario acaban agotándole físicamente. El esfuerzo de Toché es inmenso y no siempre obtiene recompensa. El sistema que emplea Víctor Fernández acabará pasándole factura. Cuenca posee talento en sus botas y nos podemos divertir con su fútbol y sus goles. Luisinho tiene que hacerse notar más. Le sobran cualidades para ello. En cuanto a Álex, lo suyo es destruir el juego rival. En tareas creativas, su nota baja notablemente. Y Cavaleiro ofrece fuerza y corazón. Pero no es suficiente.
Hablamos de un Deportivo, con lo que ello significa, que debe ponerse las pilas con urgencia. Y aunque no me sirve de consuelo, el Real Madrid, Atlético de Madrid y el Barça, con sus plantillas millonarias, están de llorar. El lunes, frente al Eibar, ya con los refuerzos que llegaron, le podemos dar la vuelta a la tortilla y ver el futuro con más optimismo. Los goles lo tapan todo.

Un Deportivo en construcción