Entre Gallardón y la exclusión

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Realmente, son dos temas, pero se entrelazan. En primer lugar cabe registrar la presión del ministro de Justicia, Gallardón, para que la infanta Cristina no dé el “paseíllo” cuando acuda a declarar el día 8. Y lo cierto es que tan correcto será que el juez decano de Palma decida que la infanta vaya a pie como que haga lo contrario. Lo que no tiene un pase es que el ministro pugne de manera pública por evitar a la infanta los 70 pasos “de la incomodidad” que separan la calle del juzgado. Gallardón ha enseñado la oreja exhibiéndose partidario de dar un trato privilegiado a la hija menor del rey. Todo un ministro de Justicia no puede proceder de tal modo, porque españoles hay que podrían considerar las opinión como un intento de influir en el juez. Gallardón le ha hecho un flaco favor a la infanta. El mismo que Rajoy ha hecho a la democracia con su comportamiento en la Casa Blanca. Y me explico: los periodistas de “El Mundo”, de la Cadena SER y de los medios audiovisuales catalanes no pudieron cubrir el encuentro entre Obama y don Mariano en la Casa Blanca. Así lo decidieron los responsables de Comunicación de la Presidencia del Gobierno, que, posteriormente, ofrecieron explicaciones contradictorias sobre los criterios de selección de los periodistas elegidos para cubrir la entrevista en el despacho Oval.
Dos de los 15 españoles presentes en el encuentro pertenecían al séquito de Rajoy. Los otros 13 eran periodistas de “ABC”, “La Vanguardia”, “El País”, Onda Cero, la COPE, RNE, Cuatro, Antena 3, TVE y la Agencia Efe. La Moncloa dejó fuera de la lista a los enviados especiales de la radio más oída (Cadena SER) y del diario económico más leído (“Expansión”) y de “El Mundo” que es el diario líder de información en internet.
Al principio, los responsables de La Moncloa explicaron que se había efectuado un sorteo entre los periodistas que suelen viajar con Rajoy. Pero un representante del Gobierno admitió después que éste no se había llevado a cabo, al ser preguntado por qué entre los elegidos se encontraban corresponsales españoles que no siguen al presidente. ¡Viva la democracia!

Entre Gallardón y la exclusión