El nuevo curso político

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Está comenzando uno de los cursos políticos más difíciles de la historia de España cuya primera lección será la Diada del jueves que hará reverdecer el problema catalán. Después vendrá la ley de consultas, la convocatoria del referéndum y los recursos del Gobierno al Constitucional... La incógnita catalana no estará despejada hasta saber si la Generalitat mantiene la consulta o se abren nuevas vías de diálogo dentro de la legalidad. Es el primer problema que tiene planteado el país.
Del Ebro para aquí los políticos están entretenidos con lo que llaman “regeneración democrática”, cuya medida estrella es, por ahora, la reforma electoral para que gobierne en los concellos la lista más votada, reforma que en Galicia tiene el añadido de la reducción de 75 a 61 del número de efectivos en el Parlamento. El planteamiento del Gobierno es legítimo, pero no parece normal que apruebe ahora con su sola mayoría una reforma que presenta en nombre de la regeneración democrática y pone en peligro el consenso constitucional con los socialistas, que pueden ser sus aliados para hacer frente al desafío catalán.
Hay otros dos asuntos que se aclararán a lo largo del curso político. El primero es si el nuevo dirigente del PSOE consolidará su liderazgo, cuestión importante para la estabilidad política del país. El segundo es la trayectoria que seguirá Podemos, una utopía programática que apunta a tercera fuerza política, que amenaza  al bipartidismo que gobernó España en los últimos treinta años y conmociona los cimientos del modelo democrático que nos hemos dado.  
Cataluña, reforma electoral, la irrupción de Podemos y de las Mareas que busca agrupar a la izquierda para las municipales... Pero la cuestión que más preocupa a la gente es la deriva que tome la economía. El crecimiento “con raíces profundas que ha venido para quedarse”, como gusta decir al presidente del Gobierno, ya no promete ser tan firme e intenso. En agosto rebrotó el paro, existe riesgo de deflación, caen las exportaciones por los problemas que arrastran Alemania, Francia e Italia y por la crisis de Ucrania... Las cuentas ya no salen tan bien. Hay que esperar que la nueva política del BCE actúe como revulsivo.   
Estas son algunas de las cuestiones pendientes que anuncian “un otoño caliente”, que se prolongará hasta el mes de mayo cuando se celebren las elecciones autonómicas y municipales. Cómo se resuelvan muchos de esos asuntos puede resultar crucial para el futuro del país y determinante para nuestras vidas y haciendas.

El nuevo curso político