Carmena le sacude una buena a Echenique

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AL tierno herbicida Pablo Echenique –“yo soy muy del amor y esas cosas, pero la mala hierba hay que extirparla”– no le va bien en los asuntos que tienen que ver con la legalidad. Se presenta ante el mundo como un santurrón, pero después se descubre que tuvo contratado en negro a un asistente, al que además pagaba cuatro duros. Hace unas semanas se mudó en secreto de Zaragoza a Madrid, donde se instaló en la zona más lujosa de la capital del reino, el barrio de Salamanca. También ahí pensó que se podía reír de todos. Sin pedir licencia al Ayuntamiento blindó su domicilio: cristales tintados y una cámara de vigilancia en la fachada que filma a todo aquel que camina por la calle. Para evitar sofocos equipó la vivienda con aire acondicionado y colocó en la fachada un aparato gigantesco. El consistorio le ha dado dos meses para que desmonte las obras sin permiso o procederá a su retirada. Aún acabará exiliado en el palacete de Galapagar. FOTO: la alcaldesa de madrid, en una pose de estar felicísima | aec

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