¿CÓMO ESTÁN USTEDES?

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Antes de que mañana, Mariano les largue el cuento de la lechera, pasando por Europa y deteniéndose en el estado de la nación doliente, yo les pregunto ¿cómo están ustedes? Y respondo con la dura realidad que nos rodea y las declaraciones de cientos de miles de ciudadanos que en la calle, en la marea blanca que defiende la sanidad; en la protesta verde contra el actual estado de la educación o negra si vemos la cartera.

Ustedes, (excepto Mariano y Viri, feliz matrimonio de trabajadores con cinco sueldos, que una vez comprobado el estado de sus cuentas nada corrientes, según confesión propia y declaraciones presentadas a doña Hacienda, pues están de p. madre) nosotros, respondemos, también con la escuálida c/c. y los papeles del crédito.

Con la factura de la universidad del niño y la de las medicinas de la abuela. Con la nómina ya rebajada por el patrón (sea la administración o sea el presidente de la patronal madrileña) y la notificación de los chicos de Montoro que nos subieron el IRPF y el IVA; la gasolina y el peaje, por citar solo algunas de las gracias que nos hizo la política marianista desde el mismo día en que prometió “alegrarnos la vida.

Así que ¿como estamos, Mariano? Cabreados, hundidos, empobrecidos, desesperados.

Y es que, además, ni Santiago Matamoros, en su caballo blanco, nos echa una mano y se le marchan todos los clientes. Benedicto incluido. Él, que después de llegar a estas tierras en una lancha de piedra, nos escribe otra de sus homilías que luego repiten encantados Mariano, Alberto, Negreira (que también nos quiere contentos y nos tiene negros) pidiendo sudor y lágrimas, a la vez que anuncia otra serie de “agasallos”. A los ochocientos mil parados, resumen del año mariano, se unirán los doscientos mil que echa la banca a la que ayudó y trescientos mil más (según las previsiones más optimistas) que aflorarán con la reforma de la administración local, según “ya asumen” los ministros del área económica.

La política mariana deja en pie las diputaciones (máquinas ¡recuerden Ourense! de clientelismo) y reduce número y sueldo en los concellos, despedirá más funcionarios y aprovechará “los huecos” para privatizar los servicios… y, de nuevo, los periódicos se llenarán de ediles camino de los juzgados por sus peligrosas amistades con empresarios…

¿Cómo estamos, pues?

Ellos, triunfando.

Nosotros, fodidos.

 

¿CÓMO ESTÁN USTEDES?